Llama la atención que los comentarios sobre la visita del Papa, en algunos chats, se refieran al traje de la esposa del Presidente, la caricatura grotesca de un matrimonio gay de Santos y otras ridículas alusiones que no caben en una situación tan seria y especial para el país.
Lástima que la envidia de quienes no son protagonistas, les impida participar del don de la reconciliación, influyan en algunos de nosotros, Y además que lo logrado en este proceso, para muchos de la oposición sea insoportable. No soy católico pero tengo que apreciar lo que representa la visita del Papa; lo que contribuye para el futuro, para la etapa que viene de creación de metas comunes y construcción de país.
No es momento para la burla grotesca, para la superficialidad, el rencor, el odio o la crítica y la posición baladí, menos entre profesionales cultos. Es tiempo de concordia, compromiso, participación, racionalidad y contribución de todos al proceso.
Deberíamos dejar de ser espectadores irresponsables, cubiertos de amarga indiferencia y falta de compromiso con la situación. Pero prefiero abstenerme de decir más y dejarle a esas personas su negra visión, llena de sombras, pesimismo y apocalípticas profecías que podrían estar llevando el país a un abismo desde el que serían los primeros en lamentar sus propias premoniciones.
